Larria, kutsakorra, mendebaldekoa-Enfarmados (2010)

Estrenaldia: 2010ko Abenduak 7

Egileak: Jokin Oregi eta Patxo Telleria

Zuzendaria: Jokin Oregi

Aktorea: Mikel Martinez (Euskeraz)

Aktorea: Gorka Minguez (Gastelaniaz)

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“L.K.M.” (Larria, kutsakorra, mendebaldekoa) es un monólogo para tres personajes, que ideamos Jokin Oregi y yo para Mikel Martínez, y que con posterioridad adaptamos al castellano, con el título “Enfarmados” para ser interpretado por Gorka Mínguez.

Jokin, Mikel y yo acabábamos de crear la empresa teatral TARTEAN, en la que había dos sellos artísticos definidos y con historia propia, “Ez Dok Hiru” y “Marie de Jongh”.

“LKM” fue el primer proyecto de Tartean como tal, al margen de los sellos antes mencionados. El título obedecía a las cualidades que en opinión del lado más oscuro de la industria farmacéutica debe tener una enfermedad para convertirse en buen negocio: debe ser grave, debe ser contagiosa, y sobre todo, debe desarrollarse en el primer mundo. Si estas tres condiciones se dan, al laboratorio médico que dé con el remedio le ha tocado el gordo de la lotería.

Sin caer en maniqueísmos facilones, y dando por sentado que en la industria de los medicamentos hay gente honrada, todos sabemos que allí donde hay posibilidad de ganar mucho dinero, aparecen los indeseables como caracoles tras la lluvia.

Los tres personajes de esta historia (los tres representados por un mismo actor) son víctimas de ese tipo de indeseables.

Cuando ideamos esta dramaturgia, la sociedad estaba aún reponiéndose del pánico causado por la amenaza de la Gripe A, y muchos comenzaban a preguntarse hasta qué punto había sido justificada tanta alarma social. A pesar de que la crisis económica llevaba tiempo mostrando los dientes, muchas instituciones (estatales o autonómicas) tomaron la decisión de invertir fuertes sumas de dinero en la compra masiva de vacunas contra dicha gripe.

Nunca sabremos (yo al menos creo que no lo sabré) cuánto de preocupación por la salud pública y cuánto de mezquino interés había por parte de los especialistas, de los entendidos que recomendaron e incluso instaron a la compra urgente de esos carísimos fármacos. Con la alarma social creada, es comprensible que las instituciones optaran por rascarse el bolsillo.

En cuanto las instituciones hicieron el gasto, cuando a penas se había comenzado a suministrar las vacunas, la terrible pandemia simplemente se fue disolviendo. La gripe A pasó a ser una variedad más de los muchos tipos de gripe con los que convivimos.

Y a muchos de nosotros, ignorantes en tantos asuntos de la vida, se nos quedó clavada en el cerebro la lacerante idea de que tal vez, acaso, quizá, algunos nos habían tomado por tontos, y les había salido bien. Con ese espíritu acometimos este proyecto.

P.D. Por si acaso alguien ha malinterpretado estas palabras, me gustaría aclarar que siento un notable aprecio por nuestro sistema de salud público y que no comparto en absoluto la opinión de los que se oponen a vacunar a sus hijos de las enfermedades que, gracias precisamente a las vacunas, hoy en día están casi completamente erradicadas. Al César lo que es del César.

Categories: Tartean