EUSKARAZETAMOL – Dibertimentuak III (2009)

Estrenaldia: Bilboko Kafe Antzokian, 2009ko ekainaren 2an.

Egilea: Patxo Telleria
Zuzendaria: Jokin Oregi
Aktoreak: Mikel Martinez,Patxo Telleria
Musika: Josu Zabala
Musikalariak: Bingen Mendizabal, Alex Ruiz de Azua, Txoni Larragoiti
Jantziak eta Atrezoa: Nati Ortiz de Zarate
Argiak: Gaizka (Milakamoon)
Tecnikoa: Txerran (Starlan)
Produkzioa: EZ DOK HIRU / TARTEAN Teatroa
Eskerrak: Aitor Mazo, Iñaki Etxarri, Ana Meabe, Bilboko Kafe Antzokia, Karmelo- Solokoetxe BHI

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EUSKARAZETAMOL” honekin zera erakutsiko dugu: antzerkiaz ideia pitorik ez dugun arren, gutxienez hirurarte kontatzen badakigula.  Aurreko bi ikuskizunak publikoaren gustukoak izan direnez (honek ez du publikoaren gustoa toki onean ipintzen, baina tira, zer egingo diogu) beldur ginen azkenengo honekin espektatibak beteko ez ote genituzkeen, badakizue publikoa ze tikismikisa den kalitatearen kontu horrekin. Bi aukera genituen: gure talentuaz fidatzea ala dopajeaz baliatzea. Azkenean zentzu ona gailendu zen, eta pilulak aukeratu genituen. Baina ez kezkatu, kontrolatzen dugu. Guk, hau, nahi dugunean utziko dugu.

Tercera entrega de la trilogía de “Ez Dok Hiru”, tras “Euskera Senzilloaren Manifiestoa” y “Larruaizetara”.

Decidí calificarlo de trilogía para tratar de dar punto final a este proyecto. No porque no me sintiera a gusto, sino porque pensaba que tras una tercera, la saga “Ez Dok Hiru” ya no daría nada más de sí.

Como había ocurrido al final de la gira de Manifiestoa, cuando Larruaizetara comenzaba a declinar, de nuevo Mikel me animó para escribir una pieza más. Y de nuevo reviví los mismos temores. Me consideraba suficientemente afortunado por haber conseguido que Larruaizetara no decepcionase a quienes habían disfrutado con Manifiestoa. Me parecía francamente inalcanzable volver a conseguirlo por tercera vez. Además, no sabía desde dónde abordar el nuevo proyecto.

Lo que sí tenía claro es que esta vez iba a ser más exigente conmigo mismo. Larruaizetara había sido un espectáculo resultón (funcionaba como un tiro) pero quería alejarme de ese tono, crear material más elaborado, apurar, ya que supuestamente iba a ser la última entrega, todas las posibilidades que me ofrecía el euskera para jugar con él, quería hacer malabarismos.

Por eso elegí el tema del dopaje: los personajes de este nuevo espectáculo tenían que demostrar una habilidad y un virtuosismo que sólo se podría conseguir con la ayuda de estupefacientes.

Cada vez que abro en mi ordenador la carpeta en la que guardo los materiales de este proyecto, recuerdo los cientos de horas que le dediqué. Mucha gente tiende a pensar que la comedia es una materia fácil de escribir, por aquello de que algo “ligero” tiene que resultar a la fuerza “ligero” de escritura. Siguiendo la misma lógica, un texto de densidad dramática, puede parecer que exige per se una escritura a la vez densa y trabajosa. No tiene porque ser así. Es más, en muchos casos, es lo contrario. Eso me ha ocurrido a mí en muchas ocasiones.

Recuerdo una charla que mantuve un día al respecto con un amigo y aficionado al teatro. A una pregunta suya, traté de cuantificar, en horas, la escritura de Euskarazetamol, comparándola con un drama que había escrito recientemente: “Zergatik Jamil”. No me creía. Hay que decir que era un espectador que valoraba mucho más el segundo trabajo que el primero, que prefería el drama (o por decirlo de otra manera, los textos que te remueven y/o te hacen pensar) que la comedia. Afortunadamente también existe gente así.

Yo le expliqué por qué había sido mucho más liviano el trabajo de “Zergatik” (repito, un ejemplo) que “Euskarazetamol”.   Escribí “Z.J.” partiendo de una idea motriz. En pocas semanas había desarrollado esa idea con todas sus ramificaciones, y con el esquema claro, fue un trabajo relativamente breve dialogarlo. En “Euskarazetamol” (como en cualquier otro de la saga “Ez dok hiru”) para empezar, no hay que generar una idea, sino tantas como escenas tiene el espectáculo (diez, doce…) cada una de ellas distinta, cada una de ellas con su comienzo y su final. Después de acabar de escribir una escena, parto difícil y trabajoso, de nuevo una penosa travesía del desierto, el síndrome del folio en blanco, hasta dar con una nueva idea para una nueva escena. Y una vez encontrada esa idea, el trabajo laborioso, a veces de hormiga, para darle contenido.

Por ejemplo, la escena titulada “Bilinguital” en la que juego con palabras homónimas en castellano y en euskera (mismo recurso que utilicé en el Pregón de la Aste Nagusia 2016). Pues bien, antes de escribir la escena en sí, me dediqué a recopilar palabras homónimas, esto es, que se escriben y pronuncian igual, pero que significan algo totalmente distinto en euskera o castellano (gorra, duela, den…) Un trabajo arduo, lento, exhaustivo para hacerme con un corpus de palabras suficiente como para componer una escena (para la que finalmente usaría, como es entendible, una pequeñísima porción de las palabras encontradas). Lo mismo ocurría con la escena llamada “Apellidueraz”, o “E-rekin”…

La dirección del espectáculo corrió a cargo de Jokin Oregi, que volvía a trabajar con nosotros por primera vez desde que tuvo que dejar el proyecto de “Historias de un Contenedor”. Desde entonces, Jokin ha sido parte importante de este proyecto “Ez Dok Hiru”.

El diseño del vestuario (podéis ver una imagen en la galería de fotos) dice mucho sobre lo que pretendíamos que fuese “Euskarazetamol”, un espectáculo pensado para divertir, pero también asombrar al espectador con nuestra capacidad de jugar con el euskera, con las palabras.

Puedo decir que, a pesar de todos mis temores, conseguimos estar a la altura de las expectativas. Siendo un espectáculo más exigente en cuanto a temática, logró conectar con el público. Prueba conseguida.

Por cierto, nunca nos realizaron ningún control anti-doping.

 

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