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  álgebra de la mierda (de figuras, números y palabras)

elceroquebuscaununo

para convertirse en diez.

laescandalosavidadeltrianguloescaleno

el triángulo escaleno es la libertad hecha forma, sus ángulos insospechados, el libre albedrío de la suma de sus catetos… Es un vagabundo, un ser libre, sin ataduras. El atildado equilátero y el estirado isósceles envidian su salvaje libertad. “Es pobre, pero feliz”.

laperayelperonosesientenpareja

la pareja convencional está en crisis.

la “pera” , tan dulce, tan generosa en sus curvas quiere romper definitivamente con el pero, no soporta a ese “pero” adversativo que siempre tiene algo que objetar a cualquier cosa.

Algo parecido sucede entre la feliz “dicha” y el pedante “dicho”; la higiénica  “ducha” y el listillo “ducho”…

En fin, el eterno conflicto de género. La irresoluble fricción entre él y ella.

requiemporunumero

una madre  número contempla impotente la muerte  de su hijo que se esta consumiendo sin remedio su vida fue la historia de una ascensión fulgurante con caída estrepitosa nació seis pero nunca se conformó arriesgó mucho y ganó más  se multiplicó conoció el crecimiento exponencial fue número pi logaritmo neperiano y derivada frecuentó los análisis multifactoriales hasta que conoció al numero 0 que le propuso una multiplicación ventajosa  cayó en el engaño pero el me decía que es la vida sino se bebe de un trago mama ser siempre el mismo seis es vivir muerto recuerda la madre mientras ve los últimos momentos de la vida de su hijo 0,985637569  0,078645435  0,003869034  0,000763908  0,000075934 0,000004563  0,000000755 0,000000076  0,000000008 0,000000000 la madre llora un numero de un solo dígito se acerca a consolarla no somos nada

elcirculoquequisoprobarlacuadratura

una figura informe, a medio camino entre círculo y cuadrado, mallado, magullado, fracasado. “Lo intenté, probé la utopía. No alcancé la meta, pero no era eso lo que buscaba, no os engañéis. Creéis que soy un fracasado, porque no soy ya ni círculo ni cuadrado, no tenéis ni puta idea, yo lo he intentado, he vivido, caguen la puta, me he arriesgado… ¿Quién de vosotros, mirones, puede decir lo mismo? ¡Vamos, os he hecho una pregunta, responded…! ¡Cobardes!  Estáis podridos de seguridad. Me dais pena. Que os den por culo.

noesposiblequenomeacuerde

la palabra labio espera al autobús. otra palabra, comisura, acude a la misma parada a esperar el mismo autobús. labio reconoce a comisura, sabe que la ha visto en algún lugar, la conoce y mucho, tanto que es imperdonable no recordar su nombre. se desespera pero no consigue bautizar a esa conocida. ya el ruido del autobús anuncia su inminente llegada y labio sigue sin recordar. comisura está de perfil, si al menos se pusiera frente a mí y pudiera leerla… pero aún así, de perfil, sé que la conozco, sé qué debo recordar, maldita sea… se golpea las letras contra la pared, se golpea con violencia, sin piedad,  sangra por la l, por la b, su i pierde el punto y su o se deforma monstruosamente hasta resultar irreconocible. cuando el autobús está por llegar recuerda por fin el momento, ese susurro ardiente, ese deseo febril, esa promesa de amor eterno, ese beso… ¡es ella, aquella comisura que besó hace tantos años! La llama ¡comisura, soy yo, labio!, ¿te acuerdas? Se pone frente a ella de tal manera que ella pueda reconocerlo letra a letra, pero comisura es incapaz de reconocer esa palabra deformada y sanguinolenta. por fin un autobús-frase: “eltiempobarrenderodeilusiones” llega y se lleva a comisura. labio no tiene reflejos para ir tras ella. llega otra palabra a la parada, puñetazo, mira a labio ensangrentado. “perdona, ¿yo te conozco, no?”

amorimposibleentrelatzylañ

ante la asamblea de fonemas, la tz está orgullosa de lo mucho que es capaz de decir en su idioma, lengua preindoeuropea ancestral, la más antigua del mundo antiguo,  aún milagrosamente viva, los miles de vocablos llenos de vida que ha parido,  habla de altzoa (regazo) y de itzala (sombra) de atzo (ayer) y de iltzea (clavo)… Protesta enérgicamente por la marginación trágica a que se ve sometida por su condición de fonema de lengua marginal. Es un fonema apestado, ninguneando, apartado. ¡Rencor!

la  ñ toma la palabra. Nada comparable con su amarga realidad. Reivindica su abolengo, su pedigrí, el ingente caudal de conceptos y sentimientos que ha dado a luz a lo largo de la historia, habla de el valiente Nuño, y de la frágil niña, del caño de la fuente y del año que vivimos candorosamente, del empeño y de la saña, del sueño y de la viña.  Todo para que ahora piensen en excluirla hasta de los teclados ¿Qué futuro les espera a mis criaturas?

Y entonces surge lo impensable, el amor estalla entre capuleto y montesco, unidas por su desgracia, la tz descubre a la ñ, la ñ se prenda de la tz. Se funden en un beso ardiente.

La asamblea de fonemas protesta, ¡anatema!, nada bueno puede salir de esa unión. Y en efecto, las palabras que nacen “añotz” no  “tziaña” sirven “eñutza” de “etziñ” nada, pero son hermosas, hijas del amor, y además ¿quién dijo que las palabras han de servir para algo?

problemasdeidentidad

ese signo no sabía si era un cero o un círculo. Y lo peor era que ninguna de las dos opciones le satisfacía. “el cero no es nada” y no ser nada, en una sociedad de consumo como dios manda, tiene poco predicamento. Mejor ser círculo. ¿Pero qué satisfacciones ofrece la vida de un círculo? ¿Dónde empieza uno y dónde acaba? Por no hablar de el ínfimo lugar que ocupan las formas redondeadas en un mundo en el que se idolatra la delgadez. No, un círculo no, mejor un cero… el cero es la nada absoluta, y ser algo absolutamente, aunque sea nada, ya es algo. Pero se trata de un razonamiento demasiado complejo, abstracto, algo que obliga a pensar, y pensar ya no se lleva, vete tú con ese cuento hoy en día, vete con ese cuento a los jóvenes (sin la estima de la juventud uno ya no es nadie en esta vida) explícales eso a los chavales, incapaces de entender ya nada que no sea explicado en imágenes, 1200 frams por minuto mínimo para retener su atención, explícales eso de la nada absoluta y de ser algo absolutamente ¡dios que puta mierda de vida!

Casualmente (estas cosas siempre ocurren por casualidad) un pincho de rosa pasaba por ahí, y el cero, o el círculo se lanzó sin pensárselo dos veces “¿Detente!” “¡No lo hagas!” “¡Infeliz!” contra el pincho,  hasta que se desinfló.

Ironías del destino, ya es, por fin y definitivamente, una nada absoluta.

quienesomosdedondevenimosadondevamos

Una cosa amorfa verde, contenida en otra cosa amorfa más grande y de color rosado, habla del fascinante mundo de la nano-tecnología, de los mundos que caben en otros mundos. Nuestro universo conocido, dice la cosa amorfa y verde, con todos sus soles, sus planetas, sus galaxias y sus agujeros negros, tal vez no sea más que un núcleo de átomos en una molécula habitante en la punta de un pelo de un ser multicelular microscópico, que habita en un mundo gigante para él, pero que a su vez puede que no sea más que un insignificante planeta con vida en un universo poblado de sistemas solares y galaxias, que puede que en realidad no sean más que un núcleo de átomos en una molécula habitante en la punta de un pelo de un ser multicelular microscópico…

La cosa amorfa pequeña y verde, desorientada ante tanta inmensidad, se pregunta qué es ella, dónde está, que sentido tiene su existencia,  se emociona ante el inmenso caudal de posibilidades y sorpresas que la existencia puede deparar. La cosa rosada e informe, que contiene a la cosa amorfa verde, asegura que todo es más sencillo. “Yo soy un pellejo, y punto”.

La cosa amorfa y verde le anima a afrontar la vida con  otra perspectiva, pero la cosa verde asegura que no habla en metáfora, que cuando ella dice “soy un pellejo” es porque es un pellejo, y cuando dice “y punto” es porque y punto. “Yo soy el pellejo de una faringe y tú eres un esputo verde que me está tocando las amígdalas.”

La cosa pequeña verde y amorfa ríe el sentido del humor y la creatividad de la cosa sonrosada que la contiene, hasta que finalmente, la cosa sonrosada se termina de irritar, se revuelve y escupe a la cosa verde y amorfa a su exterior.

“Eras un gargajo de mierda, y punto.”

e=m2nocreeenlarelatividad

soy un fatuo, un falso, todos me tienen por alguien importante, con un gran futuro por delante (o por detrás, puesto que el tiempo es relativo), pero en el fondo soy una vulgar combinación de letras y números a los que yo soy incapaz de dar sentido, y menos aún utilidad práctica. Soy un farsante, pero ¿cómo decir ahora, a mis cien años de edad, que creo que no pinto nada? ¿No defraudaré a tanta gente que tiene la confianza puesta en mí? ¿No causaré más daño diciendo la verdad que callando?

¿quiéndijoqueperasymanzanasnosepuedensumar?

(o el pensamiento frutícolamente correcto)

A un lado un montón de manzanas, nerviosas. Al otro lado un grupo de peras, inquietas. Ambos conjuntos aguardan expectantes la deliberación de los sabios matemáticos.

¿Es cierto que peras y manzanas no se pueden sumar? ¿O es que hasta ahora nadie se ha atrevido a hacerlo? ¿Y si lo intentásemos, revolucionaríamos la aritmética? ¿Volverá  la manzana a ser, como lo fue con Eva, como lo fue con Newton, una vez más protagonista de la historia de la humanidad? ¿Perdemos algo con probarlo? ¿Será el caos?

Las peras y manzanas escogidas para el experimento por fin se atreven a hablar: “yo no puedo arriesgarme, me esperan en mi frutero” “Yo tengo un futuro, dicen que llegaré a ser un buen peral” “Yo iba a participar en una compota dentro de poco y me hacía mucha ilusión…”

¿Es el ansia humana de saber tan osada como para atreverse a sumar a peras y manzanas? ¿Se atreverá este conjunto de peras anónimas y de ciudadanas manzanas aquí presentes, a dar el paso? ¿O tal vez es mucho sacrificio para tan incierto resultado? ¿Tenemos derecho, en el nombre de la ciencia y el progreso, a sacrificar el futuro de esas peras y manzanas y de sus seres queridos?  ¿Dónde están los límites de la moral científica? A fin de cuentas, ¿no sería mejor seguir sumando peras con peras y manzanas con manzanas, de cuya efectividad tenemos ya pruebas sobradas?

lospuntossuspensivosdesearíanzanjarlacuestión…

pero les resulta imposible. Cada vez que quieren dar algo por concluido… vuelven a aparecer, es como una maldición… una pesadilla, no hay descanso, la vida sin punto y aparte es… agotadora, un continuo eterno lleno de palabras que a veces… no dicen nada… y sin embargo… se resisten a zanjar el tema, un momento, parece que sí, que ya está, no me lo puedo creer, es un milagro, ¡por fin! después de tanto tiempo podremos descansar. Se acabó y… ¡Mierda! ¡Si ya estaba!  Por qué habré habré dicho ese estúpido “y”, si hubiese acabado en “acabó” habría aparecido el bendito punto final y todo se habría acabado… ¿será que no quiero acabar?… ¿Me da miedo el silencio?… Tal vez sea eso, aunque quien sabe…

elceroalaizquierda

busca un lugar en el mundo (a la derecha, a poder ser)

losnumeroshacenelamor

el 8 y el 7 tienen un 56; el 9 se junta al 5 y paren un 14. el 5 se arrima al 3 y surge un 125… También hay dramas de infertilidad: el siete y el siete siempre tienen cero hasta que alguien les propone que cambien de postura.

hay números que prectican posturas convencionales, se suman, se multiplican, se elevan al cubo… La resta y la división están contraindicadas… Algunos son más sofisticados, y hacen derivadas, o logaritmos neperianos… Los más pretenciosos lo intentan con el análisis multifactorial…

lamusicasehacenumero

un fragmento musical, notas flotando en un pentagrama, una breve melodía… Y la matemática que se encierra en ese fragmento.

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